
El codo de golfista, también conocido como epitrocleitis, es una lesión por sobreuso que provoca dolor en la parte interna del codo. No afecta solo a golfistas: cualquier persona que realice movimientos repetitivos con el antebrazo y la muñeca puede padecerlo. A continuación explicamos por qué aparece, qué síntomas produce y cuáles son las opciones de tratamiento.
¿Qué es el codo de golfista y por qué aparece?
El codo de golfista es una inflamación o irritación de los tendones que se insertan en la parte interna del codo. Estos tendones se encargan de mover la muñeca y los dedos hacia abajo (flexión), y pueden sobrecargarse con el tiempo debido a movimientos repetitivos o esfuerzos intensos.
Entre las causas más frecuentes encontramos:
- Movimientos repetitivos en deportes como golf, béisbol, pádel o escalada.
- Trabajos que requieren fuerza de agarre o uso constante de herramientas manuales.
- Mala técnica en ejercicios de fuerza o entrenamiento.

Síntomas más comunes
El síntoma principal es el dolor en la parte interna del codo, que puede irradiarse hacia el antebrazo y la muñeca. Otros síntomas incluyen:
- Debilidad en la mano o pérdida de fuerza al agarrar objetos.
- Rigidez matinal en el codo.
- Hormigueo o sensación de calor en la zona afectada.
Si el dolor es intenso o persiste más de unas semanas, conviene acudir a un especialista para recibir diagnóstico y tratamiento adecuados.
Tratamiento del codo de golfista

El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión, pero en la mayoría de los casos incluye:
- Reposo relativo y ajuste temporal de las actividades que agravan el dolor.
- Frío local en fases dolorosas para reducir la inflamación.
- Fisioterapia con estiramientos y fortalecimiento progresivo.
- Soporte ortésico para descargar la inserción tendinosa (por ejemplo, una codera para codo de golfista).
- En casos más graves, infiltraciones o tratamientos médicos específicos.
Prevención y ejercicios recomendados
Para evitar la aparición o recaída del codo de golfista, es importante:
- Calentar y estirar antes de practicar deporte o realizar trabajos manuales intensos.
- Fortalecer los músculos del antebrazo y mejorar la técnica en los movimientos repetitivos.
- Utilizar el equipo adecuado (herramientas, raquetas, palos de golf, etc.).
- Descansar periódicamente si se realizan tareas repetitivas.
Cuándo consultar con un especialista
Si el dolor no mejora en unas semanas, empeora con el reposo o limita significativamente tus actividades, es fundamental acudir a un médico o fisioterapeuta para evaluar la lesión y descartar otras causas. Un tratamiento temprano aumenta las posibilidades de una recuperación completa y rápida.
